Diez ediciones. Más de 2.000 participantes. Y un ambientazo que dejó huella en Pontevedra.
La Gladiator Race volvió a demostrar por qué no es solo una carrera, es una forma de vida. En la Illa das Esculturas no solo se corrió: se luchó, se rió, se compartieron momentos únicos… y se celebró por todo lo alto una edición muy especial.
Porque cumplir diez años no es casualidad. Es la consecuencia natural de hacer las cosas bien, de contar con una comunidad fiel que empuja, con un equipo que lo da todo, y con una visión que va mucho más allá del cronómetro.
La Gladiator Race emociona, conecta y crece. Cada edición suma, pero esta décima fue otro nivel.
Gracias a todos los que habéis formado parte de esta historia. Gladiadores, staff, partners, instituciones… esto no sería posible sin vosotros.
Y si pensáis que esto fue grande… preparaos. Porque lo que viene va a romper todos los esquemas.